Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

19 de diciembre de 2014

Sahagún, el PVC y el ladrillo caravista

 
 (Canción conmemorativa de la Batalla de Sahagún, 21 de diciembre de 1808)

Admito que el gusto artístico español nunca ha sido refinado en exceso y hasta lo alabo, pero lo que me parece intolerable es que en las últimas décadas se hayan colado entre las preferencias de los españoles adefesios estéticos exorbitantes, a los que cabe calificar como San Pablo: "Pero qué feos sois, cabrones" (Carta de San Pablo a los adefesios). Llegados a esta consideración tengo serias dudas sobre qué ha hecho más daño a la sensibilidad artística española, si el ladrillo caravista, el PVC o la música folk esa que conlleva indefectiblemente el horrísono rascado de una botella de anís.
Hasta tal punto se ha visto pervertido el gusto por la música medianamente audible, que los parroquianos han perdido cualquier espíritu crítico y hasta llegan a emocionarse con aberraciones sonoras como la multiplicidad de jotas y coplas de los pueblos o, incluso, con el himno de León, una música ramplona que, unida a una letra bizarra y rancia, siempre me pareció un coñazo monumental hasta que escuché una versión interpretada por un famoso soplagaitas llamado Carlos Núñez y que no terminó sino de convencerme de que esa cancioncilla no tiene arreglo por más arreglos que se le hagan.
Lo que más me extrañó, empero, fue ver las caras llenas de arrobo y emoción de los más conspicuos próceres provinciales cuando el gaitero gallego desgranaba las notas, ya de por sí malsonantes, pero que ejecutadas, aun con pericia, mediante la estridente gaita, me recordaban talmente el despellejamiento de un gato vivo.
En fin, sirva todo el desvarío anterior para evidenciar que en general no me gusta la música folk (como tampoco el PVC ni el ladrillo caravista, pero esa es otra historia). Y digo en general, porque en teniente o en capitán ya es otra cosa; admito que hay excepciones, porque la excepción confirma la menstruación, perdón, la regla: hace algún tiempo escuché una canción sencilla, cantada a capella, que me pareció notable, tanto por su música, aparentemente tosca como por el significado de su letra. La canción es inglesa y está interpretada por The Redcoats (el ejército inglés). Me dirán que a ustedes qué cojones les importa una canción inglesa y lo entiendo, pero lo cierto es que dicha canción se titula 'Sahagún' y fue compuesta a raíz de la llamada Batalla de Sahagún, un episodio muy interesante de la Guerra de la Independencia española que, no obstante, ha sido habitualmente silenciado en los libros de historia de Sahagún y de la provincia, malicio yo que por el contundente motivo de que no se refiere a ningún asunto de reyes, conventos, cálices, santos, meapilas a sotanosaurios, que oligopolizan de forma asaz estragante la historia de nuestro terruño.
Por centrar la embestida: la Batalla de Sahagún tuvo lugar el 21 de diciembre de 1808, por lo que el próximo domingo se cumplen 206 años de la refriega, que se desarrolló en las proximidades del santuario de la Virgen del Punte, junto al río Valderaduey. En ella las tropas francesas recibieron una estañadura cojonuda de manos del general inglés Lord Henry Paget y su 15º Regimiento ligero de Dragones, (Húsares). El general al mando del ejército inglés, Sir John Moore, no llegó a entrar en acción, contrariamente a lo que dice Cuenca Coloma en su magnífico libro, el único, que yo sepa, sobre historia de Sahagún, que se hace eco mínimamente de estos hechos. El caso es que la derrota de los franceses en Sahagún hizo que Napoleón se rebotara un tanto y mandara a su mejor hombre, el duque de Dalmacia, el mariscal Soult, a perseguir a los ingleses, quienes, tras la gesta, emprendieron la huida hacia La Coruña, con el fin de embarcar allí a su ejército y largarse de esta península de mierda en la que dos siglos despúes ya no pueden vivir ni siquiera los propios españoles. Durante esa agónica retirada se produjeron otras batallitas de mayor o menor calado, como la de Elviña, a las puertas mismas de La Coruña, donde murió el propio general Moore, y como la pequeña refriega de Cacabelos, que, no obstante, no sólo ha merecido más atención de los historiadores locales que la de Sahagún, sino que determinó en su día la creación de la agrupación de los Tiradores del Bierzo, dedicada a participar en la recreación histórica de batallas, algo que en Sahagún jamás ha existido, pese a que cada ciertos aniversarios desembarcan en la villa sahagunense y hasta sahagunina (en ningún caso facundina, como está imponiendo una moda reciente y hortera) unos cuantos británicos para honrar al heroico ejército de Moore y Paget y, de paso, para saquear todas las reservas de cerveza del pueblo.
En fin, que está claro que los ingleses tienen de largo más aguante alcohólico que nosotros, pero también más memoria histórica, como lo prueban el título de la canción antedicha, sus periódicas visitas conmemorativas a Sahagún y el hecho de que en la propia Inglaterra los Redcoats celebran una vez al año el Día de Sahagún. Por si ello no bastara, en música los ingleses también nos dan unas cuantas vueltas, no en vano toda la música actual está abrumadoramente influida por el folk y el pop británicos. Así, por lo que a mí respecta, la canción 'Sahagún' del ejército británico me parece mucho más hermosa y tolerable que el himno a León y que los cánticos de la novena a San Juan de Sahagún glorioso. Sea como fuere, esta entrada está encabezada por el audio que cualquiera puede escuchar y descargarse en Youtube. Basta con pinchar en él para, si así les place, escuchar el tema. De modo que, hala, a disfrutarlo, que esto está quedando ya un poco largo. 

PD. Feliz Navidad y próspero año 2015, aunque ya os adelanto yo que va ser una puta mierda, peor incluso que 2014 y eso que os reíais de mí cuando lo avisé hace ahora un año.